Alcachofas a la romana

por naikari posteado el 12/01/2013 categoría Verduras

Alcachofas a la romana

Después de casi un mes de “descanso” en el blog, vuelvo a la carga. Entre las navidades y otras razones no he tenido tiempo de actualizar el blog, aunque no he dejado de cocinar, los que me seguís en twitter y en instagram ya os habréis dado cuenta.

La receta que os traigo hoy, unas alcachofas a la romana, es súper fácil de hacer y sobre todo, muy ligera, que por lo menos a mi me viene de cine después de los atracones navideños.

La hice por primera vez en un curso para entusiastas, organizado por el  Basque Culinary Center. Allí suelen organizar muchos cursos para aficionados a la cocina. Ya he ido a tres de ellos, y además de aprender un montón sobre cocina, me lo paso de lujo, así que seguiré apuntándome a más cursos más adelante. Esta receta en particular, nos la enseñaron en el curso sobre cocina italiana.

Ingredientes

  • 10 alcachofas
  • 1 puñado de perejil fresco
  • 1 puñado de menta fresca
  • 3 cucharadas de pan rallado
  • 2 dientes de ajo
  • 2 cucharadas de aceite de oliva
  • 1/4 vaso de vino blanco
  • agua, sal y pimienta

Elaboración

Para empezar, limpié y preparé la alcachofa para rellenarla. Para ello, primero le quité a la alcachofa el rabo dejando la base recta y me deshice de todas las hojas de fuera hasta quedarme con lo más tierno de la alcachofa. Después, con la ayuda de un cuchillo pequeño, vacié el centro de la alcachofa reservando  lo que quitaba. Cuando iba teniendo las alcachofas listas las fui dejando a remojo en un bol con agua y perejil para que no se oxidaran.

Después preparé el relleno, picando el centro de las alcachofas junto con el ajo, el perejil y la menta, y lo mezclé con el pan rallado y un chorro de aceite de oliva. Escurrí las alcachofas del agua y las rellené hasta arriba presionando bien para que no quedara ningún hueco sin relleno con la ayuda de una cucharilla o el dedo.

Para cocinarlas, primero puse aceite en una cazuela y las doré, un par de minutos a fuego vivo,  por la parte superior de la alcachofa sellando el relleno, y las retiré. En la misma cazuela y sin bajar el fuego, añadí el vino blanco y cuando se había evaporado el alcohol coloqué de nuevo las alcachofas en la cazuela, esta vez del revés, con la base en contacto con la cazuela. Añadí agua en la cazuela hasta cubrirlas tres cuartas partes y las dejé cocinando a fuego medio, con la tapa a medias, hasta que la alcachofa estaba tierna. Para comprobarlo, pinché con una puntilla la base de la alcachofa y comprobé que ya estaba bien cocinada. A mí me gustan un poco al dente, así que el punto de cocción ya lo iréis viendo, cuanto más fácil entre el cuchillo más cocinadas estarán.

Observaciones

El objetivo de este plato es que la alcachofa y el relleno se cocinen perfectamente pero que la parte superior quede ligeramente crujiente, por eso es importante que el agua no llegue hasta arriba de las alcachofas.

Si se os evapora todo el agua y veis que la alcachofa no está cocinada al gusto, podéis añadir más agua sin problemas hasta conseguir el punto deseado.

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